Archivo | diciembre, 2014

Ceci n’est pas une pipe

24 Dic

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Reconozco que la primera vez que ví esta imagen me escandalicé. Uno de los mejores cuadros del mundo, La ronda nocturna, de uno de los más grandes pintores, Rembrandt en una de las más importantes pinacotecas, el Rijskmuseum de Amsterdam y mira estos jovencitos, ajenos ante tanta belleza, alienados frente a sus pequeñas pantallas, que desperdicio, que generación de desahogaos, que pena, esos pobres padres tirando el dinero en excursiones culturales  que sus vástagos desaprovechan, esos profesores que planifican actividades extraescolares de altísimo valor educativo que apenas dejan huella en sus alumnos… Perlas a los cerdos.
Pero luego te fijas un poco mas y te das cuenta que esos niños están interactuando, no están alienados, se comunican. Puede que estén jugando al candy crush, puede que estén en mitad de una intrascendente charla del whatsapp. Pero también es posible, por qué no, que después de recorrer el museo hayan hecho un receso para buscar datos sobre Rembrandt en la Wikipedia, o que estén geolocalizando el escenario de la ronda nocturna, o que estén realizando una caza del tesoro con pistas que su profesor de arte les ha puesto en diferentes cuadros, o que estén elaborando un catalogo de las obras expuestas a través de twitter con el hashtag #micuadrofavorito o que estén  participando en un concurso para escolares a través del app del museo…
Al igual que en la obra de Magritte “Ceci n’ est pas une pipe” la “cosa” que miramos no es una pipa , sino un cuadro, en esta fotografía la “cosa”  pudiera no ser la apatía hacia el conocimiento sino precisamente la pasión por aprender de forma distinta con ojos nuevos. Ahí lo dejo night watchers, que todos los gatos NO son pardos

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HUMILDE PROPUESTA para evitar que los malos estudiantes sean una carga para sus profesores, sus compañeros, el centro educativo y la sociedad en su conjunto.

17 Dic

No, no voy a caer en la trampa de proponer que nos los merendemos, como hizo el inmortal Jonathan Swift en su opusculo Humilde propuesta del que he tomado prestado el título. Sería demasiado fácil y además estos jovencitos de hoy en día no son como los de la Irlanda del siglo XVII-XVIII, están duros y son correosos, probablemente debido a la excesiva ingesta de comida rápida y a la falta de ejercicio, pues están todo el día sentados jugando a la Play y viendo vídeos en Youtube. No, mi propuesta es cien veces más efectiva, aunque también hay que decirlo, un poquito más cruel…Pero poco. Se trata de hacerles el mismo tipo de exámenes que a sus compañeros, sin pararse a pensar si son de necesidades educativas especiales, si tienen alguna dificultad en lectoescritura, si son de familias desestructuradas o si en casa comen caliente al menos una vez al día. Si no atienden les castigamos a copiar sin miramientos, si no estudian o no traen las tareas les penalizamos sin recreo y que las hagan en clase, y si suspenden el examen no les hacemos recuperación, que hubieran estudiado. Si se portan mal en clase, que lo harán en la mayoría de los casos porque llegará un momento en que se queden completamente descolgados, les echamos sin miramientos con una amonestación. Y así hasta que acumulen tantas que tengan que expulsarlos para casa tres, cinco, quince días. Cuando lleguen al final del curso con todas suspensas se les obliga a repetir. Así uno, dos, tres, cuatro años, los que permita la ley y cuando cumplan 16 a la p… calle. Con una manita delante y otra detrás, para que espabilen.

Bueno, creo que ha quedado claro que esto era solo una parábola macabra. Por supuesto nuestro sistema educativo NO es tan cruel como para dejar tirado a su suerte a ningún adolescente, sabiendo que sin el mínimo título académico, que en nuestro país es el Graduado en Educación Secundaria se verían condenados a una vida de exclusión y miseria, puesto que incluso para muchos de los que titulan y continúan sus estudios postobligatorios y/o superiores ya es difícil encontrar acomodo en el mercado laboral… ¿O SI?  

La constante macabra o el síndrome del profesor duro

8 Dic

Seguramente todos recordéis con horror aquel profesor o profesora famosos en el instituto o la facultad por tener un altísimo índice de suspensos en cada uno de sus exámenes. Hace poco escuchaba a una “compañera” comentar en la sala de profesores que en el primer examen con uno de los grupos de bachillerato habían suspendido el 100% de su alumnado (grupo de 24). Sorprendida por el resultado (¡ella!) había decidido darles una segunda oportunidad y esta vez mucho mejor, “solo” había suspendido el 80%. Todo un éxito.

Siempre me ha llamado la atención este fenómeno, cuando era alumno tenía clarísimo que este tipo de profesores eran los peores, entonces no tenía argumentos teóricos, tan solo la evidencia empírica de sufrir sus clases: eran aburridos, autoritarios, soberbios, maleducados y con bastante frecuencia también clasistas y machistas. Entonces no conseguí aprender nada de ellos pero ahora que me dedico a la docencia reconozco que su ejemplo me ha servido para saber lo que nunca haría en mis clases, es decir me han servido de contraejemplos.

Cuando hablo con uno de ellos de colega a colega y le pregunto cómo es posible que haya suspendido tantos alumnos, pone la excusa de que son “malos alumnos” (sic). Cuando le digo que esos mismos alumnos han aprobado con nota mi asignatura y otras asignaturas me contesta que su asignatura es “muy dura”. Y cuando le pregunto cómo es que esos alumnos han conseguido aprobar su asignatura en 1º, 2º, 3º ó 4º de la ESO con otros profesores compañeros suyos, la respuesta es que, bueno, YO soy un profesor duro.

Pero te lo dicen además como si dijeran YO es que no soy como tú, que apruebas a todos, yo soy un buen profesor, un profesor de verdad, como los de antes.

Y puede que tenga razón, el número de aprobados no hace bueno o malo a un profesor, tan malo puede ser el que aprueba a todos como el que no aprueba a ninguno pero esa suficiencia, esa chulería, ese mirarte por encima del hombro, ese presumir de “dureza” como si la dureza misma fuera sinónimo de bondad me pone enfermo. ¿Os imagináis al médico al que se le mueren todos los pacientes presumiendo de su ciencia, al pastor al que se le escapan todas las ovejas de su celo, al ingeniero al que se le caen los puentes de su pericia, al abogado cuyos clientes van inexorablemente al trullo de su magisterio…?

Os decía que de chico no tenía argumentos teóricos para refutar esta falacia, y realmente hasta hace muy poco seguía sin ellos, pero recientemente se cruzó en mi camino esta entrevista con André Antibi, profesor de didáctica en la Universidad de Toulouse, y resulta que la cosa tiene nombre, se llama la constante macabra.

Podéis saber más sobre ello en este vídeo (en francés).

La “constante macabre” par André Antibi from TDC VIDEO on Vimeo.

La tablet no es un libro de texto digital

4 Dic

Curso de formación en centro. El uso de los dispositivos móviles en el aula. Una docena de profesoras y profesores de secundaria y bachillerato de variadas materias.  Tablets Android de 8″, procesador QuadCore y conexión WIFI para todos.

Primera pregunta: ¿Sabéis si hay alguna forma de cargar el libro de texto en la tablet?

Vamos a ver una cosa, ehhhhh…..¿El libro de texto? ¿Para qué quieres el libro de texto si tienes una calculadora científica, un sonómetro, una brújula, un atlas del cuerpo humano en 3D, una enciclopedia universal, todos los videotutoriales del mundo, un navegador GPS, un osciloscopio, un mapamundi interactivo, una cámara de fotos, una cámara de vídeo, una grabadora de sonido, un estudio de radio, un estudio de cine, un estudio de animación, un geolocalizador, un taller de comic, un traductor universal, todos los MOOC del mundo, a todo el mundo esperando que tus alumnos les lancen su mensaje a través de las RRSS, el universo puesto a tus puñeteros pies…

Pero al parecer la pregunta de esta compañera no era tan rara…

Noticia de Telemadrid: LIBROS DE TEXTO EN LA TABLET

P.D: Si vas a utilizar las tablets para que tus alumnos aprendan la lección diaria, casi mejor sigue con el libro de texto.