Archivo | marzo, 2015

A la vanguardia de todos los pájaros de piedra

22 Mar

Existe un lago en Tanzania cuyas aguas contienen tal cantidad de carbonato de sodio y su pH es tan alto que convierte a toda criatura viviente que pasa demasiado tiempo en ellas en mórbidas estatuas de sal.

Salvando las distancias y sólo como metáfora, pienso que algo parecido le está ocurriendo a la escuela de nuestros días. El currículo está más que obsoleto; la metodología está cargada de dioxinas y aburre mortalmente; las pedagogías clásicas hieden; la separación del saber por materias es incapaz de dar cuenta de la modernidad líquida; el pH memorístico es tan alto que calcifica la creatividad de nuestros niños; el exceso de tareas les impide jugar y ya se sabía por Huizinga que el hombre se hace ser social por el juego, más solipsismo, más autismo por tanto; estudiar para los exámenes impide aprender para la vida; la clase magistral que se repite una y mil veces copiándose a sí misma ya no explica el mundo que cambia cada día; las pruebas externas que pretenden estandarizar el saber solo sirven para que el saber se estanque; el copia y calla, el calla y escucha enmohece la curiosidad del discente y lo invalida para los cambios que le traerá la vida; los libros de texto no pueden competir con los dispositivos móviles como contenedores délficos, pero ahí siguen, pesados y caducos, estancos, perpetuos…

Veo estas tétricas fotos y no puedo dejar de pensar en nuestros niños y jóvenes, y me viene a la mente la celebérrima frase de Ken Robinson “la escuela mata la creatividad”, pienso que sin creatividad, sin imaginación, sin espíritu colaborativo, sin iniciativa ni autonomía en el aprendizaje no estamos preparando a nuestros alumnos para el mundo que heredarán, complejo y cambiante, pienso que demasiado tiempo en esta escuela alcalina les acabará convirtiendo en estatuas de sal. Temo que para muchos de ellos ya sea demasiado tarde.

Y por otra parte no hay semana que no nos desayunemos con alguna noticia esperanzadora, sobre cambios en el paradigma educativo, sobre otra educación posible. Que si los jesuitas eliminan las asignaturas, exámenes y horarios de sus colegios, que si en Finlandia dejarán de enseñar por asignaturas y empezarán a hacerlo por proyectos, que si el nobel de la docencia premia a los maestros comprometidos, innovadores y con trayectorias singulares, etc, etc.

El paradigma del sistema educativo mundial está cambiando, es un hecho. El cambio llegará tarde o temprano y lo hará incluso a pesar nuestro. Los paradigmas educativos son un producto de las revoluciones tecnológicas. Nuestra educación actual, hija de la revolución industrial, apenas ha cambiado desde principios del XIX. Pero ahora vivimos inmersos en una nueva revolución tecnológica que ni siquiera tiene nombre, que ya ha cambiado nuestra manera de comunicarnos, de divertirnos, de informarnos, de relacionarnos y por supuesto, de aprender.

Quien cierre los ojos, quien no quiera verlo, quien permanezca demasiado tiempo en las alcalinas aguas de este siniestro lago sin hacer un solo esfuerzo por escapar de ellas, quedará petrificado, condenado al esperpento, alumnos, profesores, directores, pedagogos, legisladores, ministros…

Mientras tanto, en España, a la vanguardia de todos los pájaros de piedra, nos preparamos para implantar la Lomce en secundaria y bachillerato. Bien.

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