Archivo | septiembre, 2015

Qué es eso de las metodologías activas

29 Sep

Dime y lo olvido, enséñame y lo recuerdo, involúcrame y lo aprendo.

Benjamin Franklin

Cuando les hablo a mis compañeros de claustro sobre la posibilidad de cambiar las metodologías transmisivas y pasivas, mayoritariamente usadas en nuestras escuelas, institutos y universidades desde el siglo XIX (libro de texto, apuntes, ejercicios del libro para casa, clase magistral, aprendizaje memorístico, papel pasivo del alumno, control del aprendizaje mediante exámenes o test…) por metodologías activas, siempre me encuentro con la misma cara de perplejidad. ¿Y eso que es?

He aquí una posible definición.

Son estrategias que conciben el aprendizaje como un proceso integrador y constructivista, y no solo receptivo, donde la adquisición de los conocimientos están orientados a la participación activa de los alumnos a través de oportunidades y condiciones dadas (escenarios, actividades, casos, problemas, etc) por el profesor.

(Fuente)

Hay infinidad donde elegir, para gustos los colores, algunas hacen buen uso de las ¿nuevas? tecnologías, (una apuesta segura si lo que queremos es motivar al alumnado) tales como el flipped classroom, la gamificación o el mobile learning, otras son más viejas que la tos y su bondad está ampliamente testada, tales como el aprendizaje basado en problemas, aprendizaje basado en proyectos, estudio de casos, el aprendizaje basado en tareas, etc, etc

Hasta aquí todo perfecto pero, ¿por qué debería cambiar mi manera de dar clase, perfectamente aquilatada por el tiempo, mayoritariamente aplicada por mis respetables colegas, con la que yo aprendí y me formé como docente por estas otras que ni siquiera conozco?

En primer lugar porque lo dice la LOMCE en la Orden ECD/65/2015, de 21 de enero, por la que se describen las relaciones entre las competencias, los contenidos y los criterios de evaluación de la educación primaria, la educación secundaria obligatoria y el bachillerato, la nueva ley educativa que nos guste mucho o poco, está vigente en gran parte del país hasta nueva orden (nunca mejor dicho):

“Valorar la relevancia de esta afirmación en la toma de decisiones educativas supone optar por metodologías activas de aprendizaje (aprendizaje basado en tareas y proyectos, en problemas, en retos, etcétera)…

(pg.6)

“Para potenciar la motivación por el aprendizaje de competencias se requieren, además, metodologías activas y contextualizadas. Aquellas que faciliten la participación e implicación del alumnado y la adquisición y uso de conocimientos en situaciones reales, serán las que generen aprendizajes más transferibles y duraderos”

(pg.18)

En segundo lugar porque lo dice Edgar Dale, pedagogo estadounidense que realizó exhaustivos estudios sobre la forma en que adquirimos conocimientos y lo reflejó en este, así llamado, cono de la experiencia, según el cual las explicaciones del profesor (símbolos orales) y el libro de texto (símbolos visuales e imágenes fijas) estarían en la cúspide, es decir se olvidarían rápido y la experiencia directa (aprender haciendo) se sitúan en la base, es decir sería un aprendizaje que perduraría en el tiempo:

En tercer lugar porque lo dice Roger Schank:

Y en cuarto y último lugar porque te lo mereces…Y tus alumnos también.

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